Quiero más energía

On 22/11/2014 by Ana Aurora

¿Quieres más energía? Abre tu mochila y saca todo lo que ya no es útil. Conócete, cuídate, acéptate y quiérete. ¡Y descansa! Sigue tu ritmo, desconecta al menos una vez al día y regálate unos minutos para escucharte y recobrar el equilibrio, que se hace más necesario cuando estás atravesando por una situación especial: hospitalización, cuidando de una persona con discapacidad o mayor, pérdidas, etc. Revisa en qué pones tu atención y tu energía, piensa sólo en lo que está en tu mano, en lo que puedes hacer, olvídate de las cosas pendientes, del ayer o lo que no puedes hacer.

Texto de la imagen”¡Cuánta energía se malgasta cuando rehusamos abrir nuestra carga e insistimos en mantenerla cerrada!” Lili Brik Levy & Sara Cornejo. Y en el interior “Tu libertad será real cuando logres soltar el peso que no necesitas”

cargaemocional

¡Hacer NADA es MUCHO!. Para mí la ducha es un momento de alta creatividad y toma de decisiones. Al igual que cuando viajo en tren. Te recomendamos la lectura de este artículo: No hacer nada desarrolla nuestro cerebro:http://blogs.elpais.com/laboratorio-de-felicidad/2014/11/la-necesidad-de-no-hacer-nada-.html

HACERNADAESMUCHO

Texto de la imagen: Ducha=10% bañarse 20% cantar 70% tomar decisiones importantes

 

volarIlustración de GrahamFrancioSe (http://grahamfranciose.com/#home)

Esta semana descubrimos el blog de Rafael Rubio que te recomendamos, aquí el enlace http://hijosdelossuenos.blogspot.com.es/2014/01/el-dia-que-nietzsche-lloro-irvin-d-yalom.html En la descripción del grupo de su facebook, cuenta esta bonita historia que compartimos para terminar nuestra entrada de pistas para vivir mejor, con lo más destacado de nuestra actividad en las redes sociales.

La tribu de los senoi

En los años treinta el antropólogo británico Pat Noone, explorando la isla de Malaca, se encontró con la tribu de los senoi. Descubrió en ellos una forma de vida curiosamente pacífica y feliz: no se conocían casos de crímenes ni de violencia.

Noone se preguntó qué es lo que hacía a esta tribu tan diferente del resto. Y descubrió que lo que fundamentaba la cultura senoi era el ritual de compartir los sueños. Cada mañana, las familias, formadas por un gran número de personas, se reunían para explicarse los unos a los otros sus sueños y discutirlos. En cuanto un niño había aprendido a hablar se le animaba a que contase sus sueños a los demás. De este modo, se iba familiarizando poco a poco con su mundo interior y con el de las personas que lo rodeaban.

El sueño es el momento en el que el sabio y el loco que están dentro de nosotros se cuentan sus secretos. Los senoi lo saben. Creen que los personajes que aparecen en sus sueños son los espíritus de animales, plantas, árboles, montañas y ríos. Y piensan que haciéndose amigos de ellos podrán aprender cosas que nunca llegarán a conocer por medio de sus sentidos. Si un niño sueña que es perseguido por un animal y se despierta aterrorizado, su padre le animará a que haga frente a su perseguidor en otro sueño. Si el animal es muy grande y el niño no se atreve a plantarle cara, le aconsejará que llame a sus hermanos o amigos para que le ayuden a luchar contra él en sus sueños.

Los senoi saben que del miedo se aprende mucho: pocas emociones activan tanto nuestra mente. Por eso, enseñan a sus hijos, cuando estos se van haciendo mayores, a que establezcan buenas relaciones con las figuras de sus sueños que en un primer momento les atemorizaban. Saben que lo mejor que les puede pasar es que sus objetos de temor acaben convirtiéndose en sus consejeros. Los senoi UTILIZAN SUS SUEÑOS PARA PERDER MIEDO AL MIEDO, que es lo que realmente paraliza a los seres humanos. Ellos sí que saben.

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