¿Qué puedo hacer para dejar de sentirme culpable?

On 18/02/2014 by Ana Aurora

Una de las frases que suelo escuchar en general y en personas que cuidan de sus familiares con dependencia, ya sea por discapacidad o por consecuencias del envejecimiento, ingreso en hospital es: “no lo hago porque me siento culpable”, “cuando lo hago me siento culpable”,  y la más frecuente “¿qué puedo hacer para dejar de sentirme culpable?”

Las emociones tienen siempre un mensaje. Empezamos hoy con la culpabilidad, pero seguiremos en sucesivas entradas conociendo al resto de emociones: tristeza, alegría, soledad, ira, etc. Hay tres ideas básicas para entender las emociones:

  1. Todas las emociones tienen una función, un mensaje. Cuando los conozco, las acepto y vivo de mejor forma.
  2. Mis emociones son mías y las tuyas son tuyas. Las mías me dan información sobre cuestiones importantes para mí y me hago cargo de ellas, entendiéndolas, gestionándolas. Las de otra persona tienen que ver más con la otra persona que conmigo y son de su responsabilidad.
  3. Yo puedo gestionar mis emociones. Es cuestión de conocer su función, su mensaje y pponer en práctica los recursos para gestionarlas. Si lucho contra ellas o reniego de ellas las mantengo, siguen creciendo, seguimos alimentándolas. Es mejor aceptarlas, escucharlas, entenderlas y hacer algo a partir de ello.

¿Qué mensaje tiene la culpabilidad?

La culpa me dice:

“Has traicionado o puedes traicionar un criterio/valor importante para ti”

 ¿Qué puedo hacer para dejar de sentirme culpable?

  • El conflicto puede venir porque estamos entre dos cuestiones importantes: toca decidir. Que en principio valoramos como incompatibles, a veces lo serán, otras ocurrirá que no le dedicamos tiempo a pensar las alternativas. Por ejemplo, como abuela me piden que me quede al cuidado de mi nieta, pero yo pensaba asistir a una conferencia que me entusiasma. Las dos cuestiones son importantes: asistir a la conferencia y pasar tiempo con mi nieta. He de tomar una decisión, cuántas más opciones piense mejor. Puedo quedarme al cuidado de mi nieta y decirle a mi hija o mi hijo que la próxima vez me gustaría que me avisara con más tiempo, que tenía pensado ir a una conferencia, que por esta vez voy. Puedo decirle que no puedo quedarme al cuidado, que voy a una conferencia. O puedo llevarme a mi nieta a la conferencia, haciendo ambas opciones compatibles.
  • Me siento mal, me he equivocado, me equivoqué: aprendo para situaciones futuras y rectifico si es posible. Hice o dejé de hacer algo en el pasado y ahora la culpa me acompaña. Aquí hay varias cuestiones.

1-Pensar que en el momento que lo hice, “lo hice lo mejor que pude”, en aquel momento vital, con los recursos que tenía.

2-Rectificar. Si puedo rectificar, decirle a la persona: “que me hubiera gustado actuar de otra manera entonces, que lo siento, que si se diera de nuevo la situación, sabiendo lo que se…que me gustaría recompensar de alguna forma lo que considero fue un error. Hay veces que no es posible, entonces me queda pensar: “¿de qué me sirve sentirme culpable?¿Pensar una y otra vez en aquello?” Puesto que ni me ayuda, ni ayuda a nadie, lo que me queda es aprender.

3-Aprender. Para situaciones presentes y futuras. Gracias a la culpa he identificado cuestiones, valores importantes para mi vida, para mis relaciones personales. A partir de ahora tendré en cuenta este aprendizaje a la hora de tomar decisiones, para ser fiel a mis principios y a mí.

Un cuento: Los dos monjes

Dos monjes iban a cruzar un río y se encontraron con una mujer que también se disponía a cruzarlo pero tenía mucho miedo. Uno de los dos monjes se ofreció a ayudarla y sobre su espalda le ayudó a cruzar. Se despidieron y los monjes siguieron su camino. Cuando ya estaban en la puerta del templo, el monje que no ayudó a la mujer, que se había llevado todo el camino conteniendo su furia, le dijo al monje que ayudó a la mujer:

-“Tendré que decírselo al maestro”

-¿De qué hablas dijo el otro monje?

-Tocaste a aquella mujer, ¡sabes que está prohibido!

El monje que ayudó a la mujer se echó a reir y dijo. Yo la llevé un minuto para cruzar el río y la dejé allí, ¿pero tú aún la llevas!

 

La pregunta de la semana es: ¿Qué vas a hacer con tu culpa?

¿La vas a cargar? ¿ O la vas a escuchar y a hacer algo con el mensaje que te da? Tú eliges

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