¿Cómo puedo ayudar? -Cinco claves-

On 14/05/2013 by Ana Aurora

Hoy a partir de un bonito y breve cuento reflexionaremos sobre cómo podemos ayudar mejor. Que una persona esté en el hospital, tenga alguna discapacidad o edad avanzada, no siempre implica que requiera una ayuda permanente.

Cuento: “La muleta”

Érase una vez, en un tiempo no muy lejano, en una pequeña aldea, una niña que se llamaba Claudia y que andaba de forma diferente. Su forma de andar  llamaba la atención y toda la comunidad estaba preocupada por ayudarla. Así que se pusieron en marcha y empezaron a construir una muleta.

Una de las madres de Claudia fue a buscar un trozo de madera resistente y de calidad. La otra madre la taló y preparó. El maestro del pueblo le dió forma con la ayuda de otras personas de la comunidad. Y por último, las dos madres la adornaron para que fuera del gusto de su hija.

Claudia, que sabía que estaban haciendo algo para ayudarla, cuando le dieron la muleta, sin dudarlo se puso a andar con ella. Y como por arte de magia, su andar se volvió normal. Parecía como si la muleta fuera innecesaria. Pero sus madres y el maestro tenían miedo de que fuera poco tiempo y volviera a sus andares. Era mejor asegurarse y siguió con la muleta durante unos días.

Andaba tan bien, que las dudas de los tres crecieron, así que fueron a ver a la sabia del pueblo. Le contaron el trabajo y esfuerzo que les había costado hacer la muleta, ¡lo bonita que había quedado! ¡lo bien que había funcionado! ¡Cómo la niña andaba de manera normal desde el primer dia que la cogió!.

Y por último, plantearon su pregunta a la sabia: ¿Crees que deberíamos quitarle la muleta o dejársela?

La sabia, que como todas las personas sabias, había escuchado atentamente en silencio sus palabras, les felicitó por su buen trabajo y les dijo:  “Quién tiene una pregunta, tiene su respuesta”. Y los tres se quedaron desconcertados mirándose en ascuas.

Hubo un corto silencio y la sabia les preguntó: ¿Cuanto tiempo le daríais la muleta a un niño o niña que no la necesitara?

-Basado en hechos reales. Ana Aurora Carrasco García . 2013-

Niña paseando con un palo por el campo

Reflexión

¿Y si le pasa algo?

El miedo a que algo suceda es un freno de los procesos de cambio, de independencia y autonomía. Lo podemos detectar con preguntas como “¿Y si….?” ¿Y si se vuelve a caer? ¿Y si vuelve a gritar en público? ¿Y si se pierde? ¿Y si le pasa algo?

Además de un freno para la vivencia de experiencias y por tanto el desarrollo, este miedo puede convertirse en expectativas negativas. Y las expectativas tienen un efecto directo en el comportamiento de la otra persona, es  como una presión que empuja a que estas se cumplan.

¡Me ha costado tanto!

A veces, cuando se pone tiempo, esfuerzo y cariño en hacer algo para ayudar a alguien, cuesta admitir que ya la ayda es innecesaria. Se corre el riesgo de encariñarse con la muleta en lugar de disfrutar y celebrar la magia del cambio.

5 claves para mejorar tu ayuda

  1. Estar disponible. Que la otra persona tenga claro y sienta que estaremos para cuando lo necesite.
  2. Dejar que la otra persona pida ayuda.
  3. Preguntarle cómo le podríamos ayudar mejor.
  4. Celebrar los cambios y avances con la otra persona.
  5. Ser INNECESARIO es COMPATIBLE con ser IMPORTANTE.

Y tú ¿has vivido alguna experiencia parecida a la del cuento? Te invito a compartirla en los comentarios.

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