Aliviar el dolor

On 27/10/2013 by Ana Aurora

En nuestra entrada “pistas para vivir mejor”, resumen de nuestra actividad en las redes sociales, esta semana destacamos un canal de vídeos con apoyo para cuiadores no profesionales: movilización, aseo en cama, sondaje, alimentación sonda nasogástrica, etc. Y además hemos insistido en la idea de: ocuparse en lugar de preocuparse, ver en las dificultades  asociadas por ejemplo a las estancia en el hospital, la enfermedad, la discapacidad, desafíos en lugar de obstáculos.

Guía audiovisual para cuidadores profesionales.

Haz clic en el siguiente enlace o en la imagen para acceder a los vídeos.

http://www.youtube.com/playlist?list=PL746AA3A3DEA959AD

Imagen del vídeo de presentación de la guía para cuidadores no profesionales

“No te preocupes por anticipado, ni te pongas cargas que no te corresponden llevar.

Ya no hagas predicciones de lo que te puede pasar y disfruta de lo que tienes ahora.

Más efectivo que preocuparse es ocuparse.”

ocuparse.acercaterapia

En lugar de preocuparte, ocúpate. Disfruta de lo que tienes ahora y ocúpate de lo que quieres cambiar, sumando cada día. Una breve historia para ejemplificar el peso de las preocupaciones.

El vaso de agua

Una psicóloga en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó: – ¿Cuánto pesa este vaso? Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. La psicóloga respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.” Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote incapaz de hacer nada.” Acuérdate de soltar el vaso.

HABLAR para aliviar el dolor

“Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptas incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas. Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma...Decubrirás que lleva años contruir confianza y a penas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepientas el resto de tu vida”

William Shakespeare

hablar.acercaterapia

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“No debemos tener miedo de cuestionarnos.

Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas”

 “Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… AUTOESTIMA.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… AUTENTICIDAD.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… MADUREZ.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… RESPETO.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… AMOR HACIA UNO MISMO, UNA MISMA.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… SIMPLICIDAD.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… HUMILDAD.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… PLENITUD.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. ¡Y esto es SABER VIVIR!”

Charles Chaplin

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camino.acercaterapia

“Si sonríes mientras caminas, es que vas a donde quieres ir”

Jorge J. Soler

La pregunta de la semana es

¿Qué te hace sonreir?

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